Carlos, hermano, nosotr@s no olvidamos

 

Carta d’opinió enviada a la Burxa per la Coordinadora Antifeixista de Madrid en motiu de l’assassinat de Carlos Javier Palomino.

 

 

Carlos, hermano, nosotr@s no olvidamos

El pasado Domingo 11 de noviembre, la organización ultraderechista Democracia Nacional había convocado una manifestación contra la inmigración en el barrio madrileño de Usera.

Aquella mañana, un fascista de oficio soldado profesional que acudía a dicha manifestación, se llevó la vida de Carlos Javier Palomino, un joven vallecano de 16 años que había decidido acudir al barrio de Usera para rechazar el racismo y plantar cara a las crecientes agresiones fascistas que se vienen produciendo en la ciudad de Madrid.

Durante la misma agresión, otro compañero, Alejandro, fue apuñalado en el pulmón; pero no sólo eso, durante las cargas policiales posteriormente producidas, un compañero recibió un culatazo de escopeta en la cabeza, cayendo inconsciente y siendo posteriormente detenido. El estado de salud de los compañeros mejora poco a poco; desde aquí un fuerte abrazo para ellos.

En primer lugar, creemos necesario denunciar la falsa imagen que se ha venido construyendo a lo largo de todos estos días desde ciertos medios de comunicación: la muerte de Carlos no es el producto de una reyerta o de un enfrentamiento entre bandas: Carlos fue asesinado por su condición política, fue asesinado por ser antifascista y rechazar el racismo y la xenofobia. Es necesario también denunciar la imagen que trata de equiparar a víctimas con verdugos, presentando lo ocurrido como el fruto del choque entre dos “extremismos ultras”. Como señalaron diversos portavoces de la Asociación de Vecinos de Usera durante una concentración en su memoria, “es necesario el reconocimiento público del inmenso valor ético y moral de Carlos, que dio su vida por la convivencia y contra el racismo”. Pero no sólo eso, las agresiones y el asesinato del pasado 11 de noviembre tampoco pueden ser tratadas mediáticamente como un caso aislado; no son un caso aislado, recordamos a Sonia, transexual asesinada en Barcelona el 5 de octubre de 1991, a Lucrecia Pérez, inmigrante dominicana asesinada en Madrid el 13 de noviembre de 1992, a Guillem Agulló i Salvador, apuñalado en Castellón el 11 de abril de 1993, nos acordamos de Ricardo Rodríguez García, asesinado el 21 de mayo de 1995 en Alcorcón, de David González Rubio, apuñalado en Madrid el 20 de enero de 1996, de Omar Amhandi, magrebí asesinado a golpes el 11 de julio en Barcelona, de Augusto Ndombele Domingos, angoleño asesinado en Madrid el 20 de junio del 2002, y tantas otros casos que deben sumarse a la larga lista de víctimas ocasionadas por el fascismo y el racismo a lo largo de la Historia.

Por otro lado, es necesario continuar denunciando el amparo institucional con que cuentan las organizaciones fascistas a la hora de manifestarse en nuestros barrios, pueblos y ciudades. La manifestación del Domingo 11 de noviembre convocada por Democracia Nacional, había sido previamente legalizada por la Delegación del Gobierno en Madrid, a pesar de constituir una clara y evidente expresión pública de racismo y xenofobia, tipificadas como delito penal. La manifestación contra la inmigración de aquel domingo en Usera constituía un claro llamamiento a la violencia racista; el asesino de Carlos acudió a la cita de Democracia Nacional armado con un machete.

¿Cómo pudo la Delegación del Gobierno permitir una manifestación contra la inmigración en un barrio obrero como el de Usera, donde conviven diferentes culturas y donde conviven trabajadores de diferentes procedencias –2 de cada 10 habitantes de Usera son trabajadorxs inmigrantes-?

La CAM surgió en 1989 precisamente como una respuesta popular organizada ante esta penosa situación de amparo institucional con que cuentan las organizaciones racistas y de extrema derecha para campar a sus anchas por nuestras calles y para hacer frente a las agresiones neonazis contra inmigrantes, mendigos, homosexuales, gentes de izquierda, etc. A lo largo de este tiempo, la Coordinadora se ha convertido en espacio de confluencia de muy diversos colectivos, y una de sus más destacadas convocatorias ha sido la celebración, cada año, de la tradicional manifestación antifascista en torno a la fecha del 20 de noviembre.

Tras el asesinato de Carlos, las movilizaciones de repulsa a la violencia fascista y en solidaridad con las víctimas se han venido sucediendo no sólo en numerosos pueblos y barrios de Madrid, sino por toda la geografía del estado español, y una de esas muestras de solidaridad iba a ser sin duda dicha tradicional manifestación. La Delegación del Gobierno en Madrid puso todo su empeño en tratar de impedir que la marcha se celebrara. Consideramos esencial tratar de analizar el porqué.

A finales de octubre, la CAM solicitó a Delegación del Gobierno la autorización para la manifestación del 20N, bajo el lema “Madrid antifascista, antirracista y anticapitalista”. La Delegación aprobó dicha solicitud. Junto a la autorización para la manifestación se concertó una cita para una reunión entre la Coordinadora Antifascista y la Delegación del Gobierno.

Los trágicos acontecimientos del 11 de noviembre así como la inmediata y contundente respuesta popular, plantearon un escenario completamente diferente, ante el cual la Delegación del Gobierno decidía denegar la solicitud previamente autorizada, y cancelaba unilateralmente la reunión previamente acordada con la Coordinadora Antifascista de Madrid.

La Coordinadora Antifascista reaccionó, y el 15 de noviembre presentó una nueva solicitud de manifestación, por procedimiento de urgencia, bajo el lema “En homenaje a Carlos”. El día siguiente, el 16 de noviembre, la Delegación del Gobierno denegaba esta nueva solicitud.

Ambas solicitudes fueron recurridas ante el Tribunal Superior de Justicia, pero los recursos no fueron favorables

En este contexto, la CAM decidió hacer público en rueda de prensa un comunicado en el que se denunció la terrible irresponsabilidad cometida por parte de la Delegación del Gobierno en Madrid al legalizar y permitir la manifestación racista y xenófoba convocada por Democracia Nacional. Se recordaba que Carlos había sido asesinado a manos de un fascista que acudía con un machete a una manifestación xenófoba autorizada por la Delegación del Gobierno, y a los compañeros y compañeras de esa víctima mortal se nos estaba impidiendo ejercer ese mismo derecho que sí se había garantizado para los asesinos. Esto resultaba muy difícil de digerir, resultaba simple y llanamente increible.

Pero no sólo eso, esa misma Delegación del Gobierno autorizó durante aquellos días varias manifestaciones de la extrema derecha. ¿Cuál es la política de la Delegación del Gobierno, premiar a los fascistas y castigar a las víctimas?

En dicho comunicado se hizo un llamamiento público a la Delegación del Gobierno para que reconsiderara la decisión tomada, a la vez que se convocó a todo el movimiento popular antifascista y antiracista para el sábado 24 de noviembre, a las 17h, desde Atocha a Legazpi. La manifestación se celebraría, “sí o sí”.

Paralelamente, la Coordinadora impulsó una serie de acciones para conseguir una reunión con la Delegada del Gobierno. Esta reunión tuvo lugar el viernes 24. En dicha reunión, la Delegada comentó que haría la vista gorda ante una concentración en la Plaza de Atocha, en un último intento de engañar y confundir a l@s organizadores.

Durante estos días, los movimientos de la Coordinadora Antifascista de Madrid pretendían alcanzar dos objetivos estrechamente relacionados: en primer lugar, era fundamental conseguir que la manifestación fuese autorizada, ya que las previsiones hacían esperar una participación masiva. Y por otro lado, había que conseguir visualizar que el movimiento antifascista deseaba que la movilización del 24N se realizara con plena normalidad, ya que las razones formalmente esgrimidas desde la Delegación apuntaban a la “previsión de incidentes” como el motivo para ilegalizar dicha convocatoria. Era necesario desenmascarar a la Delegación del Gobierno: si lo que verdaderamente se pretendía era evitar cualquier tipo de incidentes, ello debía pasar inevitablemente por la legalización y autorización de la manifestación en homenaje a Carlos.

Quedaban de esta manera al descubierto las auténticas intenciones de la Delegación del Gobierno al ilegalizar la manifestación del 24N: impedir la visualización de la gran capacidad de movilización del movimiento antifascista en Madrid y la amplísima respuesta de solidaridad desde la izquierda alternativa y combativa ante el asesinato de Carlos.

Como habíamos augurado, finalmente la decisión tomada por parte de Delegación del Gobierno no fue compartida por miles de personas, que salieron a la calle por encima de la legalidad y de todas las traba e impedimentos para recordar y homenajear al compañero Carlos.

Cerca de 2.000 personas asistimos a la colocación de la placa en su memoria, un acto ilegal según Delegación de Gobierno, pero absolutamente necesario y legítimo según el movimiento popular. Y hubieran sido muchas más, estamos convencid@s de ello, si como mínimo se nos hubieran dado las mismas facilidades y garantías que a las convocatorias permitidas a la extrema derecha.

Un militar fascista nos robó la vida de Carlos, eso ya no lo podemos cambiar. Pero como señala la placa colocada en el número 132 de la calle Delicias, el mejor homenaje a Carlos es continuar la lucha. Y para continuar la lucha es necesario sentarse a reflexionar sobre todos los acontecimientos ocurridos recientemente, en especial sobre la última movilización del 24 de noviembre, que puso al descubierto los verdaderos intereses y motivacioens políticas del PSOE y la Delegación del Gobierno, pero que también sirvió para hacernos sentir la potencia del movimiento popular antifascista: la determinación y el coraje que se vivieron y se sintieron el pasado sábado en las calles de Madrid son sin duda el mejor de los homenajes imaginables a todas y cada una de las víctimas causadas por el terror fascista.

Desde Madrid, un saludo antifascista para tod@s l@s lectores de la Burxa; muchas gracias por el espacio y el tiempo que nos habéis concedido.

Ni un paso atrás. ¡Ninguna agresión sin respuesta!